El Improvisador

El Improvisador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esa tarde, Mariuccia apareció, acompañada de su padre, ante la puerta del convento; venían a recogerme, y Fra Martino me condujo ante ellos. A juzgar por sus ropas, Peppo casi parecía elegante en comparación con aquellos pastores a cuyo cargo me dejaban. Las desgarradas botas de cuero cubiertas de polvo, las rodillas desnudas y el sombrero puntiagudo con una flor de brezo prendida en él, fue lo primero que se ofreció a mis ojos. El hombre inclinó la rodilla, besó la mano de Fra Martino y le dijo que yo era un chico guapo y que él y su mujer compartirían conmigo todo lo que poseían. Mariuccia le dio entonces la bolsa con aquel dinero que era mi única posesión, y los cuatro entramos en la iglesia. Oraron todos en silencio, yo también me arrodillé pero fui incapaz de rezar, mis ojos buscaban las conocidas imágenes, buscaban a Jesús navegando en un barco sobre la puerta de la iglesia, al ángel del retablo y al precioso San Miguel. En mi despedida vi incluso las calaveras con verdes guirnaldas de hiedra en las sienes. Fra Martino puso sus manos sobre mi cabeza y al decir adiós me regaló un librito de grabados: Modo di servire la sancta messa. Nos fuimos. Al pasar por Piazza Barberini no pude evitar dirigir una mirada a la casa de mi madre; las ventanas estaban abiertas, las habitaciones esperaban a sus nuevos moradores.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker