El Improvisador

El Improvisador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Septiembre trajo días más clementes, y una tarde llevó hasta nuestra casa a Federigo, que venía a dibujar la naturaleza requemada. Esbozó nuestra extraña casa, el patíbulo y los búfalos salvajes, me dio papel y lápiz para que yo también pudiera garabatear mis estampas, y prometió que cuando volviera me llevaría un día a Roma para visitar a Fra Martino, y a Mariuccia y a mis amigos, que parecían haberse olvidado de mí por completo. Y eso sucedió también con Federigo.

Estábamos ya en noviembre, pero aquella fue la época más bella que viví en aquel lugar. Llegaba la brisa desde las montañas, y cada atardecer veía en las nubes ese espléndido juego de colores que es exclusivo del sur, y que el pintor es incapaz de plasmar en sus cuadros, ni siquiera se atreve a intentarlo. Las extrañas nubes de color verde oliva sobre un fondo de color gamuza eran para mí olas agitadas del mar del Edén; en cambio, las de tonos azul oscuro que colgaban como piñas de un cielo que parecía dorado al fuego, se me hacían montañas de la Gloria, en cuyos valles jugueteaban los preciosos ángeles que agitaban la brisa con sus blancas alas.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker