La clave de las llaves
La clave de las llaves Decidido a saber más, se dirigió a ver a Lady Sophie, la mujer que había sido la jefa de Mary en la agencia de acompañantes. “Quiero saber qué le ocurrió a Mary,” dijo Esquius, dejando clara su determinación. Lady Sophie se limitó a mirarlo, con una mezcla de desdén y temor. “Detective,” dijo, cada palabra medida, “hay lugares a los que es mejor no asomarse. La gente con la que Mary estaba relacionada... son intocables. Ellos no permiten errores.” Sophie deslizó una copa en la barra, sus dedos temblaban un poco.
“Pero Mary no fue intocable, ¿verdad?” replicó él. “Ella terminó muerta, y alguien debe responder por eso.” Un destello de sorpresa y alarma cruzó el rostro de Sophie, como si, por un segundo, hubiera visto una sombra pasar frente a ella. "Le recomiendo que deje esto, detective. No se arriesgue."
Las advertencias empezaron a llegar de todas partes. Una llamada anónima a medianoche: “¿Quiere usted realmente saber lo que pasó? Hay cosas que es mejor no saber.”