Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) Más para mí, en otras palabras.
Respiro hondo y suelto el aire. Tengo que calmarme. Tengo que pensar con claridad. Recuerdo mucho ahora: mi tripulación, algunos aspectos de sus personalidades, que estoy en una nave espacial (ya me volveré loco con eso después). La cuestión es que estoy recuperando más recuerdos, y vienen más o menos cuando los quiero en lugar de a intervalos aleatorios. Quiero centrarme en eso ahora, pero la tristeza es demasiado fuerte.
—Come —dice el ordenador.
Se abre un panel en el centro del techo y cae un tubo de alimentación. Uno de los brazos del robot lo coge y lo coloca en mi cama. En la etiqueta pone DÍA 1 - COMIDA 2.
No estoy de humor para comer, pero mi estómago gruñe en cuanto veo el tubo. Sea cual sea mi estado de ánimo, mi cuerpo tiene necesidades.
Abro el tubo y lo aprieto para meterme la pasta en la boca.
Tengo que reconocerlo: es otra increíble sensación de sabor. Creo que es pollo con atisbos de verdura. No tiene ninguna textura, por supuesto, es básicamente comida para bebé. Y un poco más gruesa que en mi comida anterior. Se trata de que mi sistema digestivo se vaya acostumbrando otra vez a la comida sólida.
—¿Agua? —digo cuando no tengo la boca llena.