Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) —Gracias —digo—. Tú también eres amigo.
—Gracias.
Hago el ciclo de la esclusa de aire y miro al exterior.
Esto es una experiencia extraña. El espacio es negro. El planeta es majestuoso por debajo de mÃ. Todo tiene el aspecto que deberÃa tener cuando está en órbita. Pero hay gravedad.
Un resplandor rojo del planeta asoma entre los bordes de la Hail Mary. No soy tonto, he orientado la nave para asegurarme de que me protegerÃa del calor letal que rebotaba de la atmósfera.
La puerta de la esclusa de aire está «arriba». Tengo que elevarme yo (y casi cincuenta kilos de equipo) a través de esa abertura. Y tengo que hacerlo en 1,4 g.
Tardo cinco minutos completos. Gruño. Suelto un puñado de exclamaciones no del todo soeces, pero lo consigo. Pronto estoy de pie encima de mi nave. Un paso en falso y me precipitarÃa a mi muerte. No tendrÃa que esperar mucho tampoco. En cuanto cayera debajo de la nave, los motores marcarÃan mi entrada.
Sujeto un cable al raÃl que tengo a mis pies. ¿Un anclaje de gravedad cero me salvará si caigo? No es material de escalada. No estaba hecho para esto. Mejor que nada, supongo.