Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) Publica sus conclusiones. El mundo científico reacciona con escepticismo, después con alarma, después con la aceptación que impone la evidencia. Los astrófagos son reales. Son biológicos. Se reproducen. Y están matando al Sol.
Ryland Grace no es, en sentido estricto, el científico más brillante del mundo. Tiene un doctorado en astrobiología, sí, pero hace años que enseña química básica a adolescentes desinteresados. Lo que sí tiene, y en abundancia, es curiosidad genuina y una capacidad para pensar de forma lateral que la academia formal tiende a extinguir. Cuando tiene los astrófagos frente a su microscopio, no los mira como una amenaza. Los mira como un problema científico fascinante.
Y los astrófagos son fascinantes. Tienen ADN. Tienen mitocondrias, las mismas estructuras que usa prácticamente toda la vida en la Tierra para producir energía. Hacen el ciclo de Krebs, el mismo proceso bioquímico fundamental que usan las bacterias y las células humanas. Y sin embargo son radicalmente distintos a cualquier cosa que haya evolucionado en la Tierra: su membrana celular es extraordinariamente resistente, su metabolismo opera a 96,415 grados centígrados exactos, y pueden absorber luz y calor con una eficiencia que ningún organismo conocido se acerca a igualar.
