Bhagavad Gita
Bhagavad Gita 22. Él Me adora bajo esa manifestación, lleno de fe, y por la fuerza de su fe obtendrá lo que desee, y soy Yo mismo quien le otorgará esa recompensa.
23. Pero ya que estas son recompensas perecederas, sólo son deseadas por quienes tienen poca inteligencia y una razón poco esclarecida. Los adoradores de los dioses se dirigen a ellos, pero mis adoradores vienen a Mí.
24. Los hombres de poca inteligencia opinan que Yo, el no manifestado, me limito al manifestarme; pero esto se debe a que no han comprendido que Yo soy el Ser Supremo, indestructible, y que mi perfección es ilimitada.
25. Aunque esté ensombrecido por el velo de la ilusión, Yo me revelo a todos vosotros; pero este mundo descarriado no me reconoce a Mí, el eterno, el indestructible.
26. ¡Oh, Arjuna! Yo conozco todas las existencias pasadas, presentes y futuras, pero a Mí nadie me conoce todavía.
27. ¡Oh, Bharata! Todos los seres creados se descarrían por el espejismo de la dualidad, originada por el deseo y la repulsión.
28. Pero hay hombres que, habiendo eliminado con su virtud la mancha del pecado, borrado el espejismo de la dualidad, constantes en el deseo de purificarse, me adoran.