Bhagavad Gita
Bhagavad Gita 22. Este supremo espíritu requiere para unirse a él tal devoción hacia aquel por quien existen todos los seres y en quien todos los seres tienen su existencia.
23. Ahora, ¡oh, el mejor de los Bharatas!, te voy a exponer el instante en el que los yoguis se van para no volver a renacer y también el instante en el que se parte para después tornar una nueva existencia.
24-25. El fuego y la luz, el humo o la bruma, el día y la noche, la mitad luminosa del mes lunar y la mitad oscura, el solsticio del norte y el solsticio del sur. Estos son los elementos contrarios. Quienes conocen el Brahmán se dirigen al Brahmán por el primer término de cada pareja; pero por el segundo, el yogui alcanza «la luz de la luna» y por ello vuelve enseguida a tomar nacimiento humano.
26. La luz y la sombra son, pues, las dos vías; por la primera marcha el que no volverá a renacer, por la segunda el que volverá a tomar nacimiento en la tierra.
27. El yogui, como conoce ambas, no cae en error; por ello, ¡oh, Arjuna!, procura en todo momento estar en yoga.
28. El yogui dirige sus miradas más allá de los frutos de las acciones que según los Vedas son meritorias: sacrificios, privaciones y la práctica de la caridad, ya que él aspira a la condición eterna y suprema.