Bhagavad Gita
Bhagavad Gita 32-35. Govinda, ¿qué sentido puede tener para nosotros un reino, las alegrías e incluso la propia vida? Prestos para la lucha y dejando su vida y sus riquezas, están aquí aquellos para quienes ambicionamos reinos, alegrías y placeres; amos, padres, hijos, abuelos, tíos, suegros, nietos, cuñados y toda clase de parientes. De ningún modo podría matarles, ¡oh, Madhusudana!, y entonces ¿tendré que ser yo el que muera para de este modo reinar sobre los tres mundos, y menos aún sobre la tierra? ¿Qué alegrías podremos tener después de matar a los hijos de Dhrtarashtra?
36. Al matarles pecaremos, a pesar de ser ellos los agresores; y además, ¿es que acaso no nos está prohibido el matar a los hijos de Dhrtarashtra, parientes nuestros? ¿Cómo podría llegarnos la felicidad al matar a nuestra propia familia?
37-38. Aunque, ciegos por el deseo, no vean ellos que cometen un pecado al destruir su familia, no encuentren ningún crimen en enfrentarse a sus amigos, ¿no nos sería posible, guiados por la sabiduría, el retroceder ante un pecado de tal naturaleza, ya que para nosotros, ¡oh, Janardana!, la destrucción de nuestra familia es un mal?
39. Cuando la familia es destruida, se destruyen sus perennes tradiciones; cuando estas desaparecen, toda la familia se sitúa fuera de la ley.