La Biblia Kolbrin
La Biblia Kolbrin Pero allí, colocándose antes de la puerta, era Hurmanetar, su mano derecha en el pilar, porque ningunos pudieron desafiar de otra manera al rey, y en su mano izquierda estaban las cañas.
Los que fueron recolectadas allí, los hombres y las mujeres, dibujaron detrás y los hombres del protector del rey se presentaron, cada uno que demandaba la derecha de incorporar el combate a nombre del rey; para un hombre podía preceder al rey pero no más.
Tal era la aduana.
La opción de la cual luchar entre de los que se presentaron endecha con Hurmanetar, y porque él eligió a capitán del protector, sorprendieron a un hombre experto en guerra, la gente.
Pero Hurmanetar sabía la debilidad del hombre.
No más de cinco soplos fueron pegados cuando Hurmanetar, saltando al lado de mano izquierda del capitán del protector, condujo para arriba debajo de su axila, de modo que él se cayera a la tierra y muriera.
Entonces Hurmanetar y el rey se ceñieron y lucharon en el alto patio, y era una lucha tal como hombres no había visto antes.
Los jóvenes y el viejo, agilidad contra la experiencia, vigor contra astucia, eran amba igual en la lucha.
Redujeron radicalmente en uno a hasta que sus armas se rompieran y sus protectores partieron.