Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 15 Después Naamán y todo su grupo regresaron a buscar al hombre de Dios. Se pararon ante él, y Naamán le dijo: —Ahora sé que no hay Dios en todo el mundo, excepto en Israel. Asà que le ruego que acepte un regalo de su siervo.
16 Pero Eliseo respondió: —Tan cierto como que el SEÑOR vive, a quien yo sirvo, no aceptaré ningún regalo. Aunque Naamán insistió en que aceptara el regalo, Eliseo se negó.
17 Entonces Naamán le dijo: —Está bien, pero permÃtame por favor cargar dos de mis mulas con tierra de este lugar, y la llevaré a mi casa. A partir de ahora, nunca más presentaré ofrendas quemadas o sacrificios a ningún otro dios que no sea el SEÑOR.
18 Sin embargo, que el SEÑOR me perdone en una sola cosa: cuando mi amo, el rey, vaya al templo del dios Rimón para rendirle culto y se apoye en mi brazo, que el SEÑOR me perdone cuando yo también me incline.
19 —Ve en paz —le dijo Eliseo. Asà que Naamán emprendió el regreso a su casa.
La codicia de Giezi
20 Ahora bien, Giezi, el sirviente de Eliseo, hombre de Dios, se dijo a sà mismo: Mi amo no deberÃa haber dejado ir al arameo sin aceptar ninguno de sus regalos. Tan cierto como que el SEÑOR vive, yo iré tras él y le sacaré algo.