Biblia Nueva Traduccion Viviente
Biblia Nueva Traduccion Viviente 35 La multitud observaba, y los lÃderes se burlaban. Salvó a otros —decÃan—, que se salve a sà mismo si de verdad es el MesÃas de Dios, el Elegido.
36 Los soldados también se burlaban de él, al ofrecerle vino agrio para beber.
37 Y exclamaron: Si eres el rey de los judÃos, ¡sálvate a ti mismo!
38 Encima de su cabeza, colocaron un letrero que decÃa: Este es el Rey de los judÃos.
39 Uno de los criminales colgados junto a él se burló: ¿Asà que eres el MesÃas? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!
40 Pero el otro criminal protestó: ¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte?
41 Nosotros merecemos morir por nuestros crÃmenes, pero este hombre no ha hecho nada malo.
42 Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mà cuando vengas en tu reino.
43 Jesús respondió: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraÃso.
Muerte de Jesús
44 Ya era alrededor del mediodÃa, y la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde.
45 La luz del sol desapareció. Y, de repente, la cortina del santuario del templo se rasgó por la mitad.