Biblia Reina-Valera 1960
Biblia Reina-Valera 1960 25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habÃan reunido.
28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judÃo juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mà me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;
29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Asà que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro dÃas que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mà un varón con vestido resplandeciente,
31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oÃda, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.
32 EnvÃa, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.
33 Asà que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquà en la presencia de Dios, para oÃr todo lo que Dios te ha mandado.