Biblia Reina-Valera Contemporanea
Biblia Reina-Valera Contemporanea 18 y concluyo: «Fuerzas ya no tengo, ni esperanza en el Señor».
19 Tan amargo como la hiel es pensar en mi aflicción y mi tristeza,
20 y lo traigo a la memoria porque mi alma está del todo abatida;
21 pero en mi corazón recapacito, y eso me devuelve la esperanza.
22 Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado!
23 ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!
24 Por eso digo con toda el alma: «¡El Señor es mi herencia, y en él confío!».
25 Es bueno el Señor con quienes le buscan, con quienes en él esperan.
26 Es bueno esperar en silencio que el Señor venga a salvarnos.
27 Es bueno que llevemos el yugo desde nuestra juventud.
28 Dios nos lo ha impuesto. Así que callemos y confiemos.
29 Hundamos la cara en el polvo. Tal vez aún haya esperanza.
30 Demos la otra mejilla a quien nos hiera. ¡Cubrámonos de afrentas!
31 El Señor no nos abandonará para siempre;