Biblia Reina-Valera Contemporanea
Biblia Reina-Valera Contemporanea 11 Pero ellos no quisieron escuchar, sino que volvieron la espalda y se taparon los oídos para no oír;
12 endurecieron su corazón como el diamante, para no oír la ley ni las palabras que el Señor de los ejércitos enviaba por medio de su espíritu y de los profetas de antaño. Por eso el Señor de los ejércitos se enojó en gran manera.
13 Y sucedió que el Señor de los ejércitos no los escuchó cuando ellos clamaron, del mismo modo que ellos no lo escucharon cuando él clamó. Por eso dijo:
14 «Yo los esparcí con un torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y por donde ellos pasaban la tierra quedaba desolada e intransitable, pues la tierra otrora deseable la convirtieron en un desierto».
Dios promete restaurar a Jerusalén
1 La palabra del Señor de los ejércitos vino a mí, y me dijo:
2 «Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Es tan grande mi amor por Sión, que me lleno de celos y de ira.
3 «Así ha dicho el Señor: Yo he restaurado a Sión, y viviré en medio de Jerusalén. Y Jerusalén será llamada «Ciudad de la Verdad», y el monte del Señor de los ejércitos será llamado «Monte Santo».