Biblia Reina-Valera Contemporanea
Biblia Reina-Valera Contemporanea 35 Al llegar a las gradas, los soldados tuvieron que llevarlo en vilo, pues la multitud estaba muy violenta,
36 y todo el pueblo que venía detrás gritaba: «¡Mátenlo!».
Defensa de Pablo ante el pueblo
37 Cuando estaban por meter a Pablo en la fortaleza, éste le dijo al tribuno: «¿Me permites decirte algo?». Y el tribuno respondió: «¿Sabes griego?
38 ¿Acaso no eres tú aquel egipcio sedicioso, que hace poco se sublevó y llevó al desierto a cuatro mil sicarios?».
39 Pablo le dijo: «No. Soy judío, y nací en Tarso de Cilicia, que no es una ciudad insignificante. Te ruego que me permitas hablar al pueblo».
40 El tribuno se lo permitió. Entonces Pablo, de pie en las gradas, hizo una señal con la mano al pueblo, para que se callaran. En cuanto hubo silencio, les dijo en arameo:
1 «Padres y hermanos míos, escuchen ahora lo que tengo que decir en mi defensa».
2 Al oír que les hablaba en lengua aramea, todos guardaron silencio. Pablo siguió diciendo: