Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez Iconográficamente sigue el modelo de Pacheco, con Cristo sujeto a la cruz por cuatro clavos, y la figura aislada, sin otros personajes que distraigan la atención. AquÃ, sin embargo, se ha introducido un paisaje, que no existÃa en el de su suegro ni en el de San Plácido.
De todo el cuadro las piernas son lo más parecido al Cristo velazqueño, mientras el rostro se aleja sensiblemente de la concepción y del poco acabado del sevillano. Aquà podemos ver una expresión mucho más dolorida de lo que es habitual en su obra e incluso los dientes a través de la boca abierta. Tampoco la forma de dar brillo a la pupila es la que suele utilizar: un ligero toque de pintura, superficial y rápido; aquà este brillo se consigue a base de lÃneas paralelas.
La anatomÃa es más accidentada y menos delicada que la del Cristo de San Plácido y la carne no tiene la sensación de suavidad y morbidez que caracteriza a aquella. Las sombras resultan más duras y, por otra parte, la forma de hacer el paisaje tiene poco que ver con otros contemporáneos, como los fragmentos que se pueden ver en Los Borrachos o en La túnica de José.