Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez Velázquez emplea muy pocos colores: un fondo oscuro del que apenas se diferencia el traje, simplemente abocetado con unas pinceladas muy sueltas sobre el tono general, para marcar las mangas y alguna arruga.
Por el contrario la cabeza es mucho más precisa, lo que le proporcionarÃa suficientes detalles al grabador, aunque también está resuelta con poca pasta, muy ligera, en capas superpuestas, a las que se añaden los pequeños toques de pincel caracterÃsticos de Velázquez para iluminar.
El rojo, en distintas intensidades, da la nota máxima de color en los labios y la piel del monarca. La preparación del cuadro es de un tono entre blanco y gris, y la cabeza destaca sobre la base blanca que le da la gola.
La contención, la sobriedad y la falta de adornos, hacen del retrato uno de los más intensos del soberano y uno de los mejores que pintó Velázquez. Como ha escrito Beruete:
Quizá nunca, hasta entonces, habÃa modelado Velázquez tan cuidadosamente el rostro del rey; comparado con los primeros retratos ejecutados en 1623, los rasgos siguen siendo los mismos, aunque algo más pesados y, especialmente, la mandÃbula más prominente. Sus cabellos y el enhiesto bigote siguen siendo rubios; no se ve una sola hebra de plata; sus ojos, por el contrario, son más apagados y más tristes. La firme y suelta factura de la última manera de Velázquez domina en este retrato.