Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez La armonÃa de colores es lo primero que salta a la vista en este cuadro: el negro del vestido, contrastando con el blanco y el plata de los adornos; como contrapunto cálido el rojo de la mesa y la cortina, las flores en las muñecas de la reina, los lazos y las plumas en el pelo, los labios y las mejillas, junto a los oros del reloj, las joyas y el pelo. Una armonÃa de la que aprenderán los pintores del siglo XIX, con Manet a la cabeza.
Sobre una base blanca, como en La infanta Margarita de Austria (1192) del Prado, Velázquez pinta con capas muy delgadas y la pincelada deshecha caracterÃstica de su última época, lo que da como resultado una falta de definición en los rasgos, un algo borroso, vistos muy de cerca, que se convierte en vida a la distancia conveniente.
Sobre esas capas delgadas aplica otras pinceladas, más claras -la cortina- o más oscuras -el pañuelo-, para matizar. El pañuelo blanco, grande como estaba de moda (igual que en el retrato de La infanta Margarita de Austria (1192) del Prado), movido y transparente, permite ver la soltura de las pinceladas de Velázquez, sólo comparable a la de Franz Hals en su siglo.
Por último el pintor aplica toques mÃnimos y rápidos de color, en general con más pasta que la pintura a la que se superponen, para construir y hacer brillar las joyas y los adornos que luce la reina.
