Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez El cuadro, pintado como un recuerdo de alguien que se iba para siempre y a quien no volverÃan a ver más, por la edad y la envergadura del viaje, quedó en el convento de Toledo hasta nuestro siglo, desconocido y atribuido a otro artista, Luis Tristán, el discÃpulo del Greco.
Velázquez pinta este retrato en 1620, durante su etapa sevillana, cuando todavÃa no ha viajado a la corte, y se dedica a la pintura religiosa, como La adoración de los magos del Prado, al retrato, y a los bodegones.
La técnica es también muy semejante a la de estos cuadros, sobre todo a la Adoración de los Magos. Tonos oscuros, ocres y tierras, destacando sólo con más empaste las zonas claras: aquà la cara y las manos de la retratada. Usando también toques muy ligeros de pincel para dar brillos en algunos puntos, como los ojos.
El personaje se impone, cargado de austeridad y majestad, compensando el desgaste fÃsico del cuerpo con la energÃa espiritual, casi fanática, que transmite la mirada, la boca cerrada con firmeza y los gestos de la madre Jerónima, quien empuña el crucifijo de convertir infieles como los conquistadores empuñaban la espada.