Biografia de Velazquez
Biografia de Velazquez La representación de este filósofo parece ser una invención absoluta de Velázquez, ya que no existen precedentes. Nos encontramos aquí con el mismo caso que en los retratos de cazadores, inventados también por el sevillano, según Enriqueta Harris.
Velázquez planta la figura de pie, contra un fondo indeterminado -como es habitual en muchos de sus cuadros-, y proyectando una sombra mínima bajo los pies. La luz viene de la izquierda, según miramos nosotros, y eso hace que esta parte del fondo quede más oscura.
La técnica de Velázquez en este cuadro aparece como una de las más libres de toda su obra. Las capas de pintura son muy delgadas y transparentes, tanto que, a veces, no cubren la imprimación y dejan ver fácilmente las rectificaciones.
La imprimación es de un color entre blanco y naranja, como en Esopo, y debajo de ella hay una capa más blanca de preparación.
Las pinceladas son extraordinariamente fluidas y amplias y la ejecución es rápida, todo lo cual hace que los contornos se difuminen y pierdan nitidez, como en el cuadro que le acompaña. También como allí la parte de realización más rápida es la inferior, las piernas y las botas.
Las zonas y los detalles más iluminados se consiguen con pinceladas más cortas y más empastadas, como la cabeza, la mano y los libros.