Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai En cuanto al seppuku, aunque no tenga existencia de iure[310], de vez en cuando todavía se oye hablar de ello, y continuará así, me temo, mientras se recuerde el pasado. Se pondrán de moda muchos métodos de autoinmolación indoloros y rápidos, ya que sus partidarios están aumentando con tremenda rapidez en todo el mundo; pero el profesor Morselli deberá conceder al seppuku una posición aristocrática entre ellos. Sostiene que «cuando el suicidio se lleva a cabo de una forma muy dolorosa, o a costa de una larga agonía, en noventa y nueve de cada cien casos puede considerarse como el acto de una mente perturbada por el fanatismo, la locura o la emoción morbosa»[311]. Pero un seppuku corriente no transmite fanatismo, locura o emoción, sino absoluta sangre fría, necesaria para su eficaz cumplimiento. De los dos tipos en que el doctor Strahan[312] divide el suicidio, el racional o cuasi y el irracional o verdadero, el seppuku es el mejor ejemplo del primer tipo.
De estas instituciones sangrientas, así como del tono general del bushido, es fácil deducir que la espada tenía un papel importante en la disciplina social y en la vida. El lema se transmitió como un axioma, que llamaba a la espada «el alma del samurái».