Bushido, el c贸digo samurai
Bushido, el c贸digo samurai El bushido hizo de la espada su emblema de poder y valor. Cuando Mahoma proclam贸 que 芦la espada es la llave del Cielo y del Infierno禄[313], 煤nicamente se hac铆a eco de un sentimiento japon茅s. El ni帽o samur谩i aprend铆a a utilizarla muy pronto. Era una ocasi贸n sumamente importante para 茅l cuando, a los cinco a帽os, era ataviado con la parafernalia de la vestimenta samur谩i, le situaban sobre un tablero de go[314] y se iniciaba en los derechos de la profesi贸n militar, con una espada de verdad en el cinto en lugar del pu帽al de juguete con el que hab铆a jugado hasta entonces. Tras esa primera ceremonia de adoptio per arma[315], ya no pod铆a dejarse ver fuera de la casa de su padre sin esta insignia de su estatus, aunque lo habitual era substituirla por un pu帽al dorado de madera para el uso diario. No pasaban muchos a帽os hasta que usaba el genuino acero constantemente, aunque sin afilar, y entonces arrojaba a un lado las falsas armas, y con un placer m谩s afilado que sus espadas reci茅n adquiridas, sal铆a a probar su filo en piedras y maderas. Cuando llegaba a la edad viril, a los quince a帽os, y una vez concedida la autonom铆a para actuar, pod铆a enorgullecerse de poseer unas armas lo bastante afiladas para cualquier tarea. La tenencia del peligroso instrumento le da un sentimiento y un aire de amor propio y responsabilidad. 芦No en vano porta la espada禄[316]. Lo que lleva en el cinto es un s铆mbolo de lo que guarda en su mente y en su coraz贸n: lealtad y honor. Las dos espadas, la m谩s larga y la m谩s corta 鈥攍lamadas respectivamente daito y shoto o katana y wakizashi鈥 nunca le abandonan. En casa, honran el lugar m谩s visible del estudio o de la sala; de noche la guarda bajo su almohada al alcance de su mano. Compa帽eras constantes, son queridas, y se les dan nombres afectuosos. Con tanta veneraci贸n casi se las adora. El Padre de la Historia dej贸 constancia de una curiosa informaci贸n: que los escitas[317] sacrificaban ante una cimitarra de hierro[318]. Muchos templos y muchas familias en Jap贸n atesoran una espada como objeto de adoraci贸n. Se le tiene el debido respeto incluso a la daga m谩s com煤n. Cualquier insulto a esta equivale a una afrenta personal. 隆Pobre de aquel que, por descuido, pise un arma tirada en el suelo!