Bushido, el código samurai

Bushido, el código samurai

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Que conste que en absoluto pretendo apoyar ningún tipo de despotismo; pero es un error identificar el feudalismo con este. Cuando Federico el Grande escribió que «los reyes son los primeros servidores del Estado»[106], los juristas pensaron acertadamente que se inauguraba una nueva era en el desarrollo de la libertad. Coincidiendo curiosamente en el tiempo, en la región boscosa del noroeste de Japón, Yozan de Yonézawa[107] hizo exactamente la misma declaración, lo cual demuestra que el feudalismo no solo era tiranía y opresión. Un príncipe feudal, aunque no fuera consciente de que tenía obligaciones recíprocas para con sus vasallos, tenía un sentido de la responsabilidad más elevado con sus antepasados y con el Cielo. Era un padre para sus súbditos, a quienes el Cielo confiaba su cuidado. Según el antiguo Libro Chino de la Poesía: «Hasta que la casa de Yin perdió los corazones del pueblo, este podía presentarse ante el Cielo»[108]. Y Confucio, en su Gran Saber enseñó: «Cuando el príncipe ama lo que ama el pueblo, y odia lo que odia el pueblo, entonces es lo que se llama el padre del pueblo»[109]. En consecuencia, opinión pública y voluntad monárquica o democracia y absolutismo se mezclan entre sí. Así también, en un sentido que habitualmente no se asigna al término, el bushido aceptaba y corroboraba el gobierno paternal; paternal también en contraposición a un gobierno paternalista menos interesado (¡es decir, el del tío Sam!). La diferencia entre un gobierno déspota y uno paternal radica en que en uno el pueblo obedece con reticencia, mientras en el otro lo hace con «aquella orgullosa sumisión, esa obediencia digna, esa subordinación de corazón que mantiene vivo, incluso en la servidumbre en sí misma, el espíritu de exaltada libertad»[110]. Quizá no sea del todo falso el antiguo dicho que llamaba al rey de Inglaterra «el rey de los demonios», por las frecuentes insurrecciones de sus súbditos contra sus príncipes, y las destituciones de estos, y que hacía del monarca de Francia, «el rey de los asnos», «debido a los impuestos infinitos e imposiciones», pero que daba el título de rey de los hombres al soberano de España «por la voluntad de obedecer de sus súbditos.»[111] ¡Ya basta!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker