Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai La historia de un ciudadano bienintencionado que llamó la atención de un bushi porque había una pulga saltando en su espalda, y que el guerrero partió en dos en el acto por esta simple y cuestionable razón, en la medida en que las pulgas son parásitos que se alimentan de animales, fue un insulto imperdonable por el hecho de identificar a un noble guerrero con un animal. Yo creo que historias como estas son demasiado frívolas para ser verdad. De todas formas, que circulen historias así implica tres cosas: (1) que se inventaron para intimidar a la plebe; (2) que realmente los samuráis abusaban de la cuestión del honor; y (3) que entre ellos surgió un gran sentido de la vergüenza. Es manifiestamente injusto tomar un caso anómalo para echar la culpa a los preceptos, tanto como juzgar las verdaderas enseñanzas de Cristo a partir de los frutos del fanatismo y excentricidad religiosos; inquisición e hipocresía. Pero, como ocurre con la monomanía[189] religiosa hay algo conmovedoramente noble en comparación con el delirium tremens de un alcohólico, así que, en esa extrema sensibilidad de los samuráis respecto a su honor, ¿no reconocemos el sustrato de una virtud genuina?