Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid de que por aquellas arcas les darán seiscientos marcos, bien se las han de guardar hasta el cabo de aquel año, y prometido tenían y así lo habían jurado, que si las abrieran antes queden por perjuros malos y no les dé en interés don Rodrigo ni un ochavo.
Dijo Martín Antolínez: “Raquel y Vidas, lleváos las dos arcas cuanto antes y ponedlas a resguardo, yo con vosotros iré para que me deis los marcos, que ha de salir Mío Cid antes de que cante el gallo.”
¡Que alegres que se ponían cuando los cofres cargaron!
Forzudos son, mas cargarlos les costó mucho trabajo.
Ya se alegran los judíos en los dineros pensando, para el resto de sus días por muy ricos se juzgaron.