Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Más que todos se asombraban don Diego y don Fernando; si atendieran a su gusto de allí se habrían marchado.
Oíd ahora lo que habló Mío Cid el bienhadado:
“Ven acá, Pedro Bermúdez, tú, mi sobrino tan caro, cuídame tú de don Diego, cuídame de don Fernando, que los dos son yernos míos y cosa que mucho amo.
Los moros, si Dios ayuda, no han de quedar en el campo.”