Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Se juntan los tres del Cid con esos tres de Carrión, ya los tenían por muertos los que están alrededor.
Ese buen Pedro Bermúdez, el que primero retó
con aquel Fernán González cara a cara se juntó, los escudos se golpean ambos sin ningún pavor.
El de Carrión a don Pedro su escudo le traspasó, pero le ha dado en vacío, la carne no le alcanzó, y por dos sitios el asta de su lanza se quebró.
El golpe aguanta don Pedro, ni siquiera se inclinó, él ha recibido el golpe, mas con otro contestó.
Por la guarnición del centro el escudo le horadó, todo lo pasa la lanza, que nada se resistió.
En el pecho se le clava, muy cerca del corazón; la loriga en tres dobleces lleva puesta el de Carrión, se rompen los dos primeros, el último resistió, pero tan fuerte fue el golpe que dio el del Campeador, que con túnica y camisa la loriga se le entró en la carne; por la boca mucha sangre le salió.
Se le rompieron las cinchas, ninguna le aprovechó, y el caballo, por la cola, en tierra le derribó.
Por muerto le da la gente que estaba allí alrededor; clavada tiene en el cuerpo la lanza; don Pedro echó mano a la espada, y el otro, que a Tizona conoció, no espera el golpe y confiesa: “Por vencido me doy yo”.
Se lo otorgaron los jueces y don Pedro le dejó.