Cantar de mío Cid
Cantar de mío Cid Rey de los reyes Tú eres, Padre de la humanidad, en Ti creo, a Ti te adoro con toda mi voluntad y a San pedro ahora le pido que a Ti me ayude a rogar por el Cid Campeador, que Dios le guarde de mal.
Y que si hoy nos separamos vivos nos vuelva a juntar.”
Ya la oracion se termina, la misa acabada está, de la iglesia salieron y prepáranse a marchar.
El Cid a doña Jimena un abrazo le fue a dar
y doña Jimena al Cid la mano le va a besar;
no sabía ella qué hacerse más que llorar y llorar.
A sus dos niñas el Cid mucho las vuelve a mirar.
“A Dios os entrego, hijas, nos hemos de separar y sólo Dios sabe cuándo nos volvamos a juntar.”
Mucho que lloraban todos, nunca visteis más llorar; como la uña de la carne así apartándose van.
Mío Cid con sus vasallos se dispone a cabalgar, la cabeza va volviendo a ver si todos están.
Habló Minaya Álvar Fáñez, bien oiréis lo que dirá:
“Cid, en buena hora nacido, ¿vuestro ánimo dónde está?
Pensemos en ir andando y déjese lo demás,
todos los duelos de hoy en gozo se tornarán,
y Dios que nos dio las almas su consejo nos dará.