Cantares de Ise
Cantares de Ise 23. Los niños de unos vendedores itinerantes
Una vez, un niño y una niña, hijos de unos vendedores itinerantes, solÃan jugar juntos cerca de un pozo.{*} Cuando crecieron, empezaron a tener vergüenza el uno del otro, pero el niño pensaba casarse algún dÃa con ella. Y ella también pensaba lo mismo. Por eso, cuando el padre de la niña decidió casarla con otro, ella se negaba. El niño le envió el siguiente poema:
Aquella mi talla
que antes no llegaba
hasta el brocal
lo ha sobrepasado
desde que no estás.
Ella le contestó:
El largo del pelo
me desafiabas.
¡Me llega al pecho!
¿Quién, si no eres tú,
lo va a levantar?
Y de este modo continuaron cambiando misivas, hasta que por fin se casaron.
