Corridos zapatistas
Corridos zapatistas Perdonen señores que me haya salido
de la materia en cuestión,
aquí va la historia que les he ofrecido,
prestadme vuestra atención.
Lo que aquí voy a narrarles
no es invención ni es albur,
de Zapata voy a hablarles,
prócer caudillo del Sur.
Don Gabriel Zapata cierta vez lloraba
con tristeza y con pesar,
de ver que en su barrio ya no les quedaba
ni una huerta, ni un hogar.
En la cocina sentado
como si fuera a cenar,
de sus diez hijos rodeado,
no dejaba de llorar.
—¿Por qué lloras, padre? —pregunta Emiliano,
no llores que nos aterras.
—Es porque los amos con pistola en mano,
nos han quitado las tierras.
En nuestro propio terreno
nos vienen a maltratar,
como a perro en rancho ajeno,
cuando somos del lugar.
—¿Por qué no pelean contra esos tiranos
y acaban la esclavitud?