Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El sabio se dio cuenta de que Salix era el césped, Prunophora el ciruelo, Pérsica, el melocotonero, Púnica el granado, y que el viento no podía arrancarles sus hermosas flores. Las dieciocho tías del zafiro eran el espíritu del viento.
A la noche siguiente volvieron todos los elfos de las flores y le traían flores rutilantes a modo de agradecimiento.
«Nos has salvado —le dijeron—, no tenemos otra cosa que ofrecerte. Cómete las flores, así vivirás largos años y huirás de la edad. Si nos proteges cada año, nosotras viviremos mucho tiempo».
El sabio siguió sus indicaciones y se comió las flores. Su apariencia cambió y volvió a ser joven como cuando tenía veinte años. Con el transcurrir del tiempo, llegó a descifrar las ciencias ocultas y se convirtió en un inmortal.