Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un mediador de la familia estaba casado con una bruja; ella dijo un día: «El dios zorro se alegra si los hombres le honran. No debéis luchar contra él, sino que tenéis que traerle ofrendas de alimentos, y entonces yo rezaré al rey zorro para que haga con vosotros las paces y que la pena se transforme en alegría».
El amo de la casa no estaba de acuerdo en hacer nada, pero la mujer de la casa se puso de acuerdo en secreto con la bruja. Se arregló una habitación en la que se puso buen vino y sabrosa comida, y la bruja pasó la noche ella sola en aquel recinto. Cuando empezaba a clarear el día, fueron allí a buscarla. La comida y el vino habían desaparecido y la bruja estaba inconsciente a causa de una borrachera.
Con palabras entrecortadas explicó: «Vino un gran número de dioses importantes, se sentaron y disfrutaron de los alimentos y del vino y se alegraron mucho. Incluso me dejaron que comiera con ellos. Yo Ies conté que el amo de la casa tiene buena fe y que Ies ruega firmar la paz. Los dioses han prometido hacerlo».
Pero aún no había terminado de decirlo cuando entró una piedra volando; cayó justamente en la mesa y rompió todos los tazones y platos. Entonces la bruja se tapó la cara con las manos y salió afuera.