Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El gran padre Hu es el espíritu de un zorro. Cuando los zorros están a punto de terminar la preparación del elixir de la vida, pueden hacer milagros. Entonces se les inscribe en la lista de regalos al emperador.
Cuando los manchúes Negaron a China, establecieron en Mukden su centro de operaciones y allí mismo edificaron un templo, que fue dedicado a una alta divinidad. Todo es igual que en el templo del emperador en Pekín.
En el templo hay trípodes y vasijas de ofrendas: son todas de oro, plata y piedras preciosas, y su valor es de muchos millones. Los ladrones tienen grandes esperanzas de poder robarlos pero no pueden entrar.
Bajo el reinado del emperador Hiáng Fong vivían tres poderosos ladrones que podían volar sobre los tejados y subir y bajar por las paredes. Si alguien los sorprendía, le echaban un humo venenoso en el rostro que le hacía perder el conocimiento.
Por la noche entraron en el templo imperial y robaron las vasijas de oro, para quemar incienso, que estaban ante el altar, las fuentes de nefrito y los recipientes de plata. Los guardaron en su seno y volvieron a bajar el muro Nevándoselos.