Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Siguiendo el consejo de su canciller, el conde se colocó junto a ellos y dijo a modo de información: «Estas frutas son soberbias; no puedo dároslas a todos. Sólo pueden comer de ellas los que más lo merezcan. Yo gobierno la región y soy la cabeza, el prÃncipe del reino. Debo conservar el dominio y el poder, ésos son mis méritos. Por esto me corresponde un melocotón. Yán Dsi es mi canciller, él se ocupa del comercio con el exterior y mantiene la paz entre los ciudadanos. Él ha hecho poderoso nuestro reino. Es el mérito del canciller, a él le corresponde el segundo melocotón. Pero quedan todavÃa dos melocotones y yo no sé quién de vosotros es más digno de ellos. Debéis decidirlo vosotros mismos y contar vuestros méritos. Al que no haya llevado a cabo ninguna acción grande, no le permito que abra la boca».
Gung-Sun Dsiá dio un golpe con su espada y se puso de pie; dijo: «Soy el mariscal de campo del prÃncipe. En el sur he vencido al reino de Lü, en el oeste he vencido al paÃs de Dsin, en el norte he tomado prisionero al señor de Yán. Todos los prÃncipes del este vienen a la corte y reconocen el señorÃo de Tsi. Ésos son mis méritos. No sé si merezco un melocotón».
El conde le dijo: «¡Tus méritos son grandes, mereces el melocotón!».