Cuentos Chinos

Cuentos Chinos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El hermano pequeño le contó la verdad al pie de la letra. Entonces el mayor se fue a casa a que su mujer le aconsejara.

«¡No hay cosa más fácil! —le dijo la mujer—. Cuezo el grano otra vez, dejando uno crudo, luego lo siembras y veremos qué ocurre».

Dicho y hecho. Volvió a salir un tallo que sólo dio una espiga y, cuando llegó la cosecha, apareció otra vez el ave roe y se la llevó en el pico. El hermano mayor se alegró y la siguió. El ave roe volvió a decir lo mismo que la vez anterior y llevó al mayor a la isla. Allí vio montones de oro y de plata por doquier. Las piedras grandes eran como montañas, las pequeñas como ladrillos y las más menudas como granos de arena. El brillo lo cegaba con su reflejo. Lo único que sentía era no poder trasladar montañas, de modo que se agachó y levantó todo el peso que pudo.

El ave roe le dijo: «¡Ya está bien!, no puedes con ello». «Espera un momentito —le respondió el hermano mayor—. ¡No tengas tanta prisa!, tengo que llevarme alguna piedra más». Mientras, iba pasando el tiempo.

El ave roe le pidió en varias ocasiones que se apresurara. «Enseguida saldrá el sol —le dijo—, y tiene tanta fuerza que hace arder a los hombres». «Espera todavía un poquito», le contestó el hermano mayor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker