Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «No —le contestó el joven—. Yo prefiero esperar aquà abajo y asegurarme de que estás a salvo». Aunque al principio la princesa no querÃa, al final se dejó convencer y se metió en el cesto, pero antes de entrar cogió una flecha hecha con pelo, la partió en dos, le dio una parte y se guardó la otra mitad. También le dio la mitad de su pañuelo de seda y le recomendó guardar los dos. Cuando los otros dos jóvenes hubieron subido a la hija del rey, la cogieron y dejaron al joven en el agujero a pesar de lo que chilló y rogó.