Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Érase que se eran cinco culis. Llegaron una noche a un albergue y querían pasar la noche. El posadero Ies rechazó porque todas las habitaciones estaban completas. Pero ellos, con súplicas, lo convencieron, así que el posadero les condujo a un patio interior. En el lado oeste había una casa con tres habitaciones. En la habitación central había un cadáver de muchacha de cuerpo presente. Y su rostro estaba cubierto por un papel blanco. Los cinco se asustaron de esta visión y no se atrevían a entrar.
El posadero se lo explicó: «Es mi nuera, ha muerto recientemente. Mi hijo se ha ido a comprar un ataúd y todavía no ha vuelto, por eso está todavía de cuerpo presente. No me queda otro sitio donde podáis dormir. Así que tendréis que conformaros».
Los cinco pensaron: «Ya ha oscurecido y no hay otro lugar donde pasar la noche, así que podemos quedarnos aquí por una noche. Somos cinco y, además, ¿de qué íbamos a tener miedo?».
