Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Los sirvientes fieles, que se atrevieron a contrariarle, fueron condenados a muerte, dando muestra de una gran crueldad. Les echaban atados en hornos en los que ardía el fuego o Ies hacían pasar sobre agujeros cubiertos con astillas a las que habían recubierto de grasa y prendido fuego. El libertino no ponía ningún límite a su depravación. Hizo construir una torre que llegara a las estrellas, hizo que se cavaran lagos y los llenó de vino; en los bosques hizo colgar trozos de carne. Los jóvenes y las muchachas tenían que pasear por allí desnudos tratando de atraparse unos a otros ante los ojos del rey y de su esposa.
En una ocasión en que estaban en la torre vieron a un anciano y a un joven que vadeaban un río. El joven iba paso a paso con miedo y tiritaba de frío, mientras que el viejo iba en cabeza sin sentir el frío. El rey se maravilló, pero su mujer le dijo: «Eso tiene una explicación totalmente natural. El viejo nació en una época en que sus padres aún eran jóvenes, por eso tiene fuertes huesos y no siente el frío. El joven, sin embargo, cuyos padres le tuvieron en edad avanzada, no recibió la fuerza vital suficiente y por eso está helado». Hicieron venir a ambos a su presencia y se estableció que el nacimiento había sido como Dagi había dicho. Como no le bastó con esto, hizo que les golpearan las piernas para comprobar la firmeza de sus huesos. Y así continuó realizando miles de horrorosas hazañas.