Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Entonces dejaron al hijo libre. Pero también él fue vencido. Ninguno sabía qué hacer.
El mago lloró de rabia y dijo: «Primero ha matado a mi esposa y ahora a mi hijo. ¡Que el cielo le devuelva la misma moneda! Nadie puede vencerlo más que yo».
Y le sacaron de la jaula, le dieron una espada y le hicieron enfrentarse a él. El mago y el gigante lucharon durante un rato. Al final, el gigante cogió al mago, le agarró de la garganta, estiró el cuello y se lo tragó; luego se marchó tranquilamente.
Pero los soldados se dieron cuenta demasiado tarde del engaño del mago.