Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Copo de Nieve se asustó mucho y dijo: «¿Qué vas a hacer?». Miró con atención y vio que las flores de loto de su pierna se habían abierto completamente. Le palpó. Ya no había respiración.
Puso las manos a toda prisa sobre las flores de loto y dijo temblando: «Vine desde lejos para seguirte y no era fácil. He educado a tu hijo y enseñado a tu nuera. Todo eso lo he hecho por amor a ti. ¿Por qué no me esperas otros dos o tres años?».
Una hora más tarde, él abrió de repente los ojos y dijo sonriendo: «Mujer, tú tienes tus propios asuntos, ¿por qué quieres obligar a otro a que se quede contigo para tu placer? De todas formas, me quedaré por ti».
Ella quitó las manos. Las flores habían vuelto a cerrarse. Y así siguieron viviendo juntos, hablando y riendo como antes.
Habían transcurrido tres años. Copo de Nieve tenía ya cerca de cuarenta años; pero seguía siendo tan joven y delgada como una veinteañera.
Un día, Copo de Nieve le dijo a Yüo Dschung: «Cuando uno muere, otras personas te cogen por los pies y por la cabeza. Eso no es puro ni bonito».
Por eso mandaron hacer al carpintero dos ataúdes. Doloroso preguntó sorprendido el porqué.
Ellos le dijeron: «No vas a entenderlo».