Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Sun Wu Kung estaba encantado y contestó: «Acabo de pensar que quería hacer una visita al cielo y justo habéis venido vos, vieja estrella, a buscarme».
Hizo comparecer ante sí a sus cuatro papiones y Ies encargó: «¡Cuidad bien de nuestra montaña! Ahora me voy al cielo a dejarme ver un poco por allí».
Entonces subió a la nube con la Estrella del Anochecer y salieron volando. Él dio una voltereta y se adelantó tan deprisa que la Estrella del Anochecer se quedó atrás en la nube.
Ya se encontraba a la puerta del sur del cielo y entró con un andar descuidado. El centinela de la puerta quiso detenerle; pero él no le dejó hacer. La Estrella del Anochecer llegó en medio del intercambio de palabras, aclaró el asunto y le dejaron entrar. Cuando llegó ante el palacio del Señor del Cielo, permaneció de pie tranquilamente sin hacer una reverencia.
El Señor del Cielo le preguntó: «¿Así que esa cara llena de pelo con los labios abultados es Sun Wu Kung?».
Él le respondió: «Sí, yo soy el viejo Sun».
Todos los servidores del Señor estaban sorprendidos y decían: «Ese mono salvaje no hace ni una reverencia y se llama a sí mismo el viejo Sun. Su delito merece la muerte de mil maneras».