Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Sun Wu Kung fue conducido triunfalmente y condenado a ser decapitado. Le llevaron a la plaza de ejecuciones y le ataron a una columna. Pero todos los esfuerzos de darle la muerte con hacha, espada, truenos y rayos fueron vanos. No había nada que le dañara el más mínimo cabello.
Lao Tse dijo: «¡No es extraño! Este mono se ha comido los melocotones, bebido el vino y además se ha tragado mis píldoras de la vida. No puede pasarle nada. Lo mejor será que yo me lo Heve y lo meta en mi horno para fundir el elixir de la vida que hay en él. Entonces se desmoronará convertido en polvo y cenizas».
Cortaron las cuerdas de Sun Wu Kung y Lao Tse se lo llevó, lo metió en el horno y Ies ordenó a sus sirvientes que encendieran un fuerte fuego.