Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando entraba en el salón, llegó una anciana de blancos cabellos y la espalda arqueada, apoyada en un bastón, que preguntó: «¿Tú quién eres, hombre?».
«Nuestro amo ha vuelto —le replicó el criado. Y luego, vuelto hacia él continuó—: Ésta es la mujer clemente. Ya tiene cien años. Por suerte, todavía está fuerte y se encuentra bien».
A la mujer se le llenaron los ojos de lágrimas de alegría y de tristeza.
«Desde que te fuiste a vivir con los inmortales, yo pensaba que en esta vida no volveríamos a verte —le dijo—. ¡Qué suerte que hayas vuelto ahora!».
Antes de que hubiera terminado de hablar, llegó toda la familia, los hombres y las mujeres. Todos llegaban a saludarle, de modo que había una gran aglomeración a la entrada del salón.
La mujer se los presentaba uno a uno por separado y decía: «Éste es fulanito de tal y ésa es menganita de cual».