Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Príncipe, he tenido el placer de ver tu victoria sobre el Dragón. Aún hay que vencer a un enemigo más temible, a mi carcelero, el cruel Kostey. Guárdate de él, pues si te matase, me arrojaría por la ventana a lo hondo del precipicio.
- Tranquilízate, princesa, porque en este huevo está la vida de Kostey.
Luego, volviéndose a la maza invisible, le ordenó:
- Adelante, maza invisible; descarga los golpes más formidables y libra a la tierra de ese malvado gigante.
La maza empezó por derribar las puertos de hierro y se lanzó contra Kostey. En un momento, se vio el gigante tan magullado a mazazos, que le saltaron los dientes como peñascos, los ojos se le encendían como relámpagos, y cayó rodando como un tronco. Si hubiera sido un hombre cualquiera, hubiese muerto a consecuencia de tan malos tratos. Pero aquel aborto de magia, no era un hombre. Logró levantarse y miró a todos lados en busca de quien así lo atormentaba. Los golpes de maza seguían lloviendo sobre él y producían tal efecto, que los bramidos del gigante se oían en todo la isla. Al acercarse a la ventana vio al Príncipe Junak y gritó:
- ¡Ah, malvado! ¿Eres tú quien me apalea de este modo?