Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos El Zar hizo pasar también a los osos al encierro y dijo a la raposa:
- Si mi futuro yerno puede mandarme tantos lobos y osos como presente, que me mande otras tantas martas y garduñas.
La raposa se apresuró a volver a lado de Kuzma, le mandó asar la último gallina y el gallo por añadidura, y cuando se los hubo comido en su honor, corrió a revolcarse por la hierba en las praderas del Zar. Una marta y una garduña acertaron a pasar por allí y preguntaron:
- ¿Dónde has comido tan opíparamente, señora Raposa?
- ¿Cómo? ¿Vosotros vivís en el bosque y no sabéis que me veo honrada con la amistad del Zar? Hoy mismo le he llevado al banquete a los lobos y a los osos, y los muy tragones no saben cómo separarse de aquellos manjares tan exquisitos como en su vida habían probado.
Entonces la garduña y la marta empezaron también a suplicarle:
- ¡Queridita comadre! ¿Por qué no nos presentas también al Zar? Nos contentaremos con mirar mientras los otros comen.
- Si queréis reunir cuarenta cuarentenas de garduñas y de martas, os prepararan un banquete para todas. Pero a un par sólo de vosotras os negarían la entrada en la corte.