Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Al dÃa siguiente, las garduñas y las martas estaban reunidas sin faltar una, y la raposa las condujo a presencia del Zar Ogon; le ofreció los respetos en nombre de su futuro yerno y le hizo el presente de las cuarenta cuarentenas de garduñas y de martas. El Zar aceptó el obsequio y dijo:
- ¡Gracias! Di a mi futuro yerno que venga en persona; deseamos verle y ya es hora de que conozca a su prometida.
Al dÃa siguiente, la raposita se presentó de nuevo en la corte, y el Zar le preguntó:
- Y bien ¿dónde está nuestro futuro yerno?
A lo que contestó la raposa:
- Me ha ordenado que os presente sus respetos y que os diga que hoy le será imposible de todo punto venir.
- ¿Cómo as�
- Está abrumado de trabajo, recogiendo todas sus cosas para venir, y ahora mismo acabo de dejarlo contando su tesoro. Precisamente os ruega que le prestéis un almud, porque ha de contar sus monedas de plata; sus almudes los tiene llenos de oro.
El Zar entregó a la raposa el almud sin comentario, pero dijo para sus adentros: "¡MagnÃfico, raposa! ¡Eso es caernos en suerte un buen yerno! ¡No todos pueden contar en almudes el oro y la plata, en estos tiempos que corremos!"