Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Soy yo, la encina deshojada, y te pregunto adónde vas y si vas muy lejos.
- Voy a ver al Zar Serpiente, a cobrar las rentas de estos doce años.
Y de nuevo habló la encina, diciendo:
- Si lo vieras, piensa en mí y dile: mira que la encina hace trescientos años que está de pie y ya tiene podridas todas sus raíces; ¿hasta cuándo durarán sus tormentos en este mundo?
Basilio escuchó atentamente y prosiguió el viaje. Llegó a un río y entró en una barca, pero el barquero se le quedó mirando y dijo:
- ¿Vas muy lejos, Basilio el Infortunado?
Basilio le confesó adónde iba.
- Bueno -dijo el barquero,- si lo vieras, acuérdate de mí y dile que hace treinta años que estoy remando en esta barca, y que me gustaría saber si he de estar yendo y viniendo de una a otra orilla durante mucho tiempo.
- Bueno -prometió Basilio,- se lo diré.
Llegó a los estrechos del mar, y en uno de ellos yacía alargada una ballena en cuyo lomo se marcaba un camino con postes a cada lado, por donde pasaba la gente como sobre un puente, Basilio caminó sobre la ballena y ésta le habló con voz humana, diciendo:
- ¿Adónde vas Basilio el Infortunado? ¿Vas muy lejos?
Basilio se lo contó todo y la ballena te dijo: