Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Los prometidos se despidieron y se alejaron en diferentes direcciones. El Zarevitz Iván caminó mucho tiempo y vio muchas cosas, y por fin llegó ante una tienda de campaña sostenida por un mástil dorado, y junto a la tienda vio dos hermosos caballos que se alimentaban de trigo candeal y se abrevaban en aguamiel, y en la tienda estaban sus dos hermanos tumbados a la bartola, comiendo y bebiendo y entreteniéndose en mil diversiones. Y el mayor de los hermanos le preguntó así que lo vio:
- ¿Traes el agua de la vida para nuestro padre?
- ¡Sí! -contestó Iván, que no acostumbraba guardar secretos y en todo era sincero.
Sus hermanos lo invitaron a comer con ellos, lo embriagaron y lo arrojaron por un precipicio, después de quitarle el frasco del agua de la vida.