Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¡Claro que no, pero en alguna parte hallaré quien me la haga!.
- ¿Y dónde está esa parte?.
- Sólo Dios lo sabe.
- Entonces, siéntate y come un bocado. Saca lo que tienes en la alforja.
- Es tan poca cosa que me da vergüenza enseñarlo.
- ¡TonterÃas! ¡Lo que Dios nos da es bastante bueno para comer! ¡Sácalo!
El tonto abrió la alforja y apenas daba crédito a sus ojos. En vez de un pedazo de pan duro contenÃa los más exquisitos manjares, que compartió con el anciano. Comieron juntos y el anciano dijo al tonto:
- Anda al bosque y ante el primer árbol que encuentres santÃguate tres veces y da un hachazo en el tronco, luego échate al suelo de bruces. Cuando te despiertes verás una nave completamente aparejada; siéntate en ella y vuela a donde quieras y recoge todo lo que encuentres por el camino.
El tonto, después de dar las gracias y despedirse del anciano, se encaminó al bosque.